|
Me sentí fuerte y me uní serena y mentalmente a las hermanas en mi misma situación. Y sentí el abrazo de seres cautivos, como todas lo éramos, en un mundo distinto y hostil. Pasaron muchas horas desde aquella oscuridad aplastante. Cuando la claridad se fue tornando en nosotras, fuimos tomando realidad de nuestra situación y a cada minuto nuestros cuerpos temblaban en silencio sobre el futuro para cada una de nosotras.